16 julio, 2018 Comentarios

Hace un par de años hice un viaje en verano junto a mi amigo Álvaro. En el camino decidimos hacer parada en Mérida. Yo conducía y la verdad, lo de organizar viajes no va mucho conmigo, soy de improvisar y descubrir sitios sobre la marcha, pero si alguien del viaje se lo curra y mira cosas, pues oye, eso que ganamos.

En este caso mi compi había estado estudiando dónde comer en Mérida y fuimos directos a Fusiona Gastrobar, seguramente el mejor restaurante de Mérida. Me gustaría comer o cenar allí una vez por semana al menos. ¿Por qué no han inventado aún el teletransporte?

Esta fue la primera vez que visité Fusiona Gastrobar, saliendo con un sabor de boca excelente.

Hoy te contaré la experiencia de mi segunda visita, esta vez en mayo de 2018 junto a otros amigos, 7 nada menos y nuevamente como escala de camino a Lisboa. Si es que Mérida queda como parada natural si vas desde Madrid a la capital portuguesa.

Entrada a Fusiona Gastrobar

El restaurante se encuentra cerca del teatro romano, al ladito del parque López de Ayala, donde se puede aparcar con relativa facilidad.

Al entrar te encuentras un restaurante de paredes blancas, macetas colgadas, cojines y tonos verdes, haciendo que con el calor habitual de Mérida, hagan que te sientas en una atmósfera andalusí.

Sitio limpio, tranquilo y acogedor. Con camareras que tuvieron un trato encantador en todo momento y nos ayudaron a resolver nuestras dudas sobre los distintos platos. De estos te digo que dada la calidad de todos, te puede dar igual qué pedir, seguramente cada plato sea un nuevo descubrimiento en positivo.

Vale, creo que se me nota que me gustó muuucho el sitio.

Restaurante Fusiona Gastrobar Mérida

Comiendo cerca del teatro romano de Mérida

Valoración de Fusiona Gastrobar

Visita a Fusiona Gastrobar

El restaurante triunfa por saber fusionar distintos sabores mediterráneos, destacando productos extremeños y catalanes. Esto es así porque capitanean el local una pareja de estas dos regiones, que se conocieron en cabo de gata, se enamoraron y crearon este lugar en Mérida.

También te encontrarás productos y técnicas de otros continentes (no falta la soja o las japonesas gyozas en la carta por ejemplo).

Para empezar algunos pidieron una cerveza artesana, La Bicha Parda, tostada y de color pardo, de ahí el nombre y con 5.3%. Mis amigos me dejaron probarla y estaba muy rica.

Cerveza La Bicha

Un detalle que me llamó la atención fue que utilizan papel reciclado en sus servilletas. En general todo el local se nota que tiene mucha conciencia con el medio ambiente, incluyendo opciones veganas, cerveza y pan sin glúten y carta de alérgenos.

Como éramos varios decidimos pedir varios platos y compartir, por tanto es un buen sitio para ir a tapear por Mérida con amigos o simplemente a tomarse una ración con un vinito.

Empezamos con un hummus exquisito que tenía aceituna negra molida por encima, almendras y comino, proporcionando un sabor y aromas espectaculares, volvería a pedir este plato. Además el hummus es un plato ideal para poner en el medio de la mesa y que todos vayan picando.

Los panecillos que nos pusieron para comer el hummus también eran de distintos tipos y estaban muy ricos.

Hummus con oliva molida, almendras y comino

Algunos de la mesa pidieron también unos rollitos con pato y soja en una salsita de naranja.

Rollitos de pato con soja y salsa de naranja

Continuamos con un risotto de verduras y seitán (la carne vegetal). Estaba bien pero servido demasiado caliente, por lo que tocó esperar un rato. Fue un plato muy grande, demasiado.

El risotto, si bien estaba bueno, es posible que fuera el que peor sensación me dejó, pero es que competía contra platos muy muy logrados.

Risotto de verduras y seitán

Otro acierto del día fue pedir el tartar de atún con helado de sésamo negro encima y base de aguacate. Ese contraste de temperatura y sabores fue todo un logro. El plato venía acompañado con algunas algas también muy ricas y wasavi.

tartar de atún

También se completó la mesa con dos platos de solomillo, uno de ellos con anchoa, y unas puntillas en harina de garbanzos (de esta no saqué foto, sorry).

Al menos del solomillo con anchoas sí que tengo, nada que decir, sólo mirad la foto, pintaza.

Solomillo con anchoas

Y para terminar los postres.

Pedimos un coulant de chocolate y helado que nos supo a muerte y siguiendo la recomendación de una de las camareras, también pedimos un yogurt casero con miel y nueces que nos sorprendió muy gratamente, super suave y en definitiva muy rico.

coulant de chocolate yogurt miel y nueces

¿Y por cuánto salió la broma?

La verdad es que para todo lo que comimos, que costó terminarlo, contando la altísima calidad de los productos y varias cervezas artesanas que siempre engordan la cuenta y sumando los postres, al final salimos a 19€ por cabeza.

Me pareció un muy buen precio para lo comido, ahora bien, si vas más preocupado con el presupuesto, te comento que tienes menú por 10€ (lo comí en mi primera visita y fue el que hizo que volviera). Y seguro que eligiendo de carta puedes salir con un precio mucho más económico simplemente pidiendo un poco menos (ya te digo que nos pasamos, sobraron fácil dos platos) y quizás moderándote en postres.

Y como colofón, si eres amante de las cervezas, aquí podrás llevarte muchas cervezas artesanas de Extremadura. En mi primera visita me llevé una caja entera.

Mira una de sus paredes llena de botellines.

Pared llena de cervezas

 

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